LUIS CÁCERES ÁLVAREZ https://orcid.org/0000-0002-1738-5483 Periodista y docente de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas - UPC pcculcac@upc.edu.pe
FOT. Nro. 5. Julio de 2021. ISSN: 2709-0507. V. 4 - n.° 5. pág. 10 - 19. Recibido: 8 de mayo de 2021 / Aceptado: 7 de julio de 2021.
Teófilo Hinostroza. Autorretrato, 1945.
Una mujer hilando en las alturas de Huancavelica carga a un bebe en su espalda, quien obser- va directamente la lente de Teófilo
Hinostroza (Colcabamba, 1914 - Huancayo, 1991), como asomándose con
cierta curiosidad. La mujer sigue su camino mientras el fotógrafo
elogia la ternura del Ande y la contemplación de lo cotidiano conte-
nido en aquel breve encuentro. Toda su obra respi- ra la frescura de la
vida a su alrededor y, al mismo tiempo, encierra la mística del mundo
andino.
Se dice de él que era “el Chambi
del Centro” por el testimonio visual de cinco décadas de las costumbres
y los paisajes de las comunidades de la sierra central de nuestro país
gracias a su dominio del quechua, la impecable composición y la
espontaneidad que marca su obra. Pero, seguimos sin tener en la memoria
a un fotógrafo que amaba el simple sonido de una quena y al que, en
1975, las cámaras de la BBC de Londres mostraron como un prodigio.
Aquél fotógrafo, fue un artista muy apreciado por José María Arguedas,
con quien compartió largas horas en el centro cultural que fundó en el
segundo piso de su estudio fotográfico “Foto El Arte”, en Huancayo,
entre 1937 y 1985. ¿Cómo es posible no reconocer en vida esa obra?
Servais Thissen es un investigador
belga que llegó al Perú hace más de cincuenta años. Desde el primer
momento se interesó por la historia de la fotografía, así como por el
trabajo de diversos intelectuales peruanos de inicios del siglo XX.
Estos intereses lo llevaron a estu- diar la obra de Martín Chambi y,
posteriormen- te, decidió realizar un registro de los fotógrafos
peruanos. Fue debido a esto que llegó, casi de casualidad, a conocer la
obra de Hinostroza.
Hace más de una década, Servais
conoció en Huancayo a Zoila, hija de Teófilo, quien le comentó
entristecida que la obra de su padre había caído en el olvido y le
pidió ayuda para defenderla de la indiferencia. El investigador quedó
impresionado por los paisajes del valle del Mantaro en un archivo que
consta de 5000 negativos, algunos de 6 x 6 cm, otros de 6 x 9 cm, e
incluso de algunas placas de vidrio en buen estado.
“Tiene gran valor antropológico,
muy buen manejo de la composición, del encuadre, senti- do de la
estética y conocimiento del lenguaje. Es un buen complemento de Chambi,
quien solo recorrió el sur del Perú”, afirma Thissen.
Aunque Hinostroza no figuró en
ningún registro de fotografía del país hasta la vista paciente de
Servais, hay material hasta los inicios de los ochenta, pero ninguna
imagen miserable o de violencia terrorista en su gran archivo, dice.
Para él, Teófilo no pretendió dejar de lado la pobreza o las revueltas
sociales de ese entonces, sino que escogió rescatar la belle- za para
que resuene siempre y demostrar que el Perú es más grande que esas
grietas. “Un lega- do digno de conocerse”, enfatiza. Mientras que en
sus cartas queda la frase: “Hay que captar las imágenes del Perú
profundo”.
Este último término fue acuñado por
el historiador Jorge Basadre quien, en 1947, describió la existencia de
una parte del país en el que, hasta ahora, reposa una promesa de
futuro. Es complicado, pero necesario el debate. Hemos tenido
muchísimos grados de descono- cimiento de lo que somos como peruanos.
Al no mostrarlo, o al no enterarnos, nos distan- ciamos del lugar en el
que vivimos. Entonces, urge conocernos. Basta mirar su archivo, a sus
personajes en los días de faena, los ritos de siembra y de cosecha, las
fiestas alegóricas y los imponentes paisajes andinos. Maestría,
evidencia y comprensión son los valores que tenemos a través de la
sobriedad de la luz de la sierra central en el registro de Hinostroza.
Regresemos a la fotografía de
portada del libro El Perú profundo (2008), publicado por Thissen. La
imagen se titula Alturas de Colcabamba, 1958. Una joven madre teje los
sueños que tiene con su bebé a cuestas. Le da vueltas al hilo con
delicadeza e inquebrantable perseverancia, como queriendo ensañarnos
alguna lección. Su presencia domina las monta- ñas y su camino, aunque
incierto, lo recorre a paso firme. La fotografía en el Perú, en muchos
sentidos, es aún un mundo por descubrir.
Centro Musical. José María Arguedas (de terno claro) y Teófilo Hinostroza a su derecha (con quena). Huancayo, 1954.
Alturas de Colcabamba, 1958.
Arado. Colcobamba, 1958.
Danzande de Shapis. Chupaca, Huancayo, 1950.
América Vallejos con ropa de carnaval Jaujino,1970.