LA ESTÉTICA DE LO CONTESTATARIO
SAMUEL CHAMBI Y EL ARTE DE LA DECONSTRUCCIÓN

LUIS CÁCERES ÁLVAREZ
https://orcid.org/0000-0002-1738-5483
Periodista y docente de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas - UPC.
pcculcac@upc.edu.pe


Mariale. Serie Principios de fotografía.

Fisura podría ser una fábrica textil, pero es una galería de arte contemporáneo. La muestra colectiva Aún no he muerto es la protagonista de la noche. Las fotografías, las performances, las esculturas, las pinturas hacen que el espectador aprenda sobre la construcción y la deconstrucción de figuras, símbolos, paradigmas y estereotipos sobre los límites de lo establecido. Los cuatro pisos van en contra de lo políticamente correcto porque muestran errores, accidentes. Es una estética de la imperfección. Fisura es una galería donde las barreras “establecidas” por las grandes instituciones artísticas se destrozan, “donde las relaciones

Mientras que al fondo de la cochera funciona la barra del Bar Efímero, los asistentes son una suerte de resistencia ante las medidas de bioseguridad. Bailan. Ríen. Se abrazan. Están contentos cuando el híbrido entre la electrónica, el techno y el dembow retumban en el local. Son las nueve de la noche del 27 de agosto del 2021. Aún es temprano. Samuel Chambi (Lima, 1983) está en su estudio pisos arriba, en su habitación-oficina, entre ladrillos, flashes, mesas, sofás y chilcanos. En plena sesión fotográfica. Se tira al suelo, se arrodilla, indica cuáles son las mejores posiciones a sus modelos encueradas, englobadas y maquilladas como duendes. Muestran ante el lente de Chambi la seducción de lo extravagante y la ruptura de los prejuicios.

Samuel se desocupa durante media hora. Está de gala por el cierre de la exhibición. Saco marrón, camisa negra. Busca un banco alto para sentarse, reflexionar, ser autocrítico sobre su vida.

—¿Cómo aprecias el arte conceptual que se concibe en el país?
—Perú es un país que está en pañales. Lo que hace falta es perderle, en el buen sentido de la palabra, el respeto a eminencias del arte, a las instituciones más importantes. Creo que el cambio no tiene que venir de ahí. Hay que hacer más autogestión. Debemos ser todas las generaciones, los artistas, los nuevos gestores, asumir esa responsabilidad de escribir la histo- ria y no solo dejársela a estas personas que son, oficialmente, los que las escriben, sobre el arte peruano.

 
Piscina. Serie Principios de fotografía.

—¿Qué propone Fisura para el circuito artístico de Lima? ¿Cuál es el fin?
—Cuando se crea Fisura, yo dije: Será un tipo de legado. O sea, probablemente no le va a interesar a muchos o pasará desapercibido para varios, pero no importa porque lo que yo quiero es hacer las muestras que de verdad me nacen y darle el espacio a artistas y a propuestas que estoy seguro que hubiesen sido censuradas, al menos parcialmente, en establecimientos oficiales. Hay un tema bastante político siem- pre en Fisura. Hay que pensar cuáles son esas, literalmente, fisuras en el sistema que no solo tienen que ver, desde mi perspectiva, con quién expone, sino con el sistema mismo. Estamos en un país en el cual hay una tendencia hacia un acaparamiento de instituciones de arte. En general, por parte de solo ciertos grupos de poder, ciertas élites o galerías, incluso los espacios como centros culturales, en su mayoría, dependen o están limitados por un jefe o alguien a quien tienen que complacer. Su jefe no necesariamente sabe de cultura, pero es el jefe porque es el dueño de toda la institución, o pueden ser los clientes.
—La gran ventaja que veo es que no tienes un jefe.
—No me interesa complacer a nadie y eso me da una libertad de hacer, literalmente, lo que quiero con Fisura. Me he cuestionado, incluso a nivel racial, siento que las instituciones y centros, galerías, están ocupados por gente principalmente blanca. Pero más allá de un tema de color de piel, para mí, ha sido como una reflexión de hablarlo y decirlo. Son temas que se tocan en otros países y dicen: “Bueno, hay que darle un espacio al arte afroamericano” y hay instituciones que se crean para darle una exhi- bición a este sector que está siendo relegado, hay propuestas que van con cuestión de géne- ro, que buscan una paridad, que dicen: “Oye, ¿por qué no hay tantas mujeres?” Entonces, no pasa en Perú. No se discute. Siempre he creído que debería hacerse. Es uno de los puntos que transversalmente están siempre presentes en la galería.
—¿Es completamente auto sostenible?
—Busca serlo. Yo diría que no lo es aún, pero busca serlo. Lo último que quiero es tener que depender, que lo que haga tenga que gustarle a otra persona y en la noche esté pensando: ¿Cómo vendo esto? Y eso termine en modificar la propuesta o el fin por el cual nació Fisura.

***

—Entre todos los proyectos que has realizado, ¿cuál recuerdas con especial cariño?
—Inevitablemente, el del Salón de Fotografía. Siempre va a ser algo a lo que siento que le debo mucho porque al final pude tener cierta estabilidad. Es como hacerte notar. Ese es el gran reto siempre de cualquier artista, hacerte notar por lo correcto: Por tu trabajo y no por cómo luces.

Lo amenazaron con críticas destructivas por su forma de ver el medio. Pensaron que estaba confundido, que no estaba seguro de lo que proponía. Si el reproche no era para él, iba para el jurado que seleccionó su serie como ganadora del IV Salón Nacional de Fotografía del Instituto Cultural Peruano Norteamericano (ICPNA) en 2014, señalando que fortalecían a la “argolla” limeña y renegando de la validez del concurso. También, querían que nombrara lo que hizo porque “eso no era fotografía”, o que pintara si tenía tantas ganas de trabajar con “rectángulos de colores”, elaborados con un scanner. La polémica continuó. Personalidades del medio argumentaron a favor y en contra. Oda al Photoshop, le dijeron. O un canto a la manipulación fotográfica. E incluso, “poesía a la falta de rigurosidad” que encamina “errada- mente” la cultura fotográfica del Perú.

En sus primeras entrevistas tras el fallo del jurado, Samuel sostiene que estas imágenes se generan a partir del error del escaneo, básicamente, de película. Desde que apareció la fotografía, ha habido un sinfín de errores, dice, muchos de los cuales, con el tiempo, se han convertido en técnicas, como el fotograma, el solarizado, entre otros. “Influyó mucho que fuese el Salón Nacional de Fotografía, yo estaba completamente consciente de que, o bien al jurado le iba a encantar o lo iba a aborrecer, entonces, me jugué a eso”.

—¿Por qué lanzarte al arte conceptual? ¿Por qué no dedicarte a la fotografía documental?
—Elijo esto porque va un poco más con mi manera de ser. Soy alguien que está todavía, y siempre va a estar, en una exploración del medio mismo. Me interesa estar pendiente de cuáles son las fisuras en el arte, en los medios, en la escena oficial; cuáles son esos conflictos, esos problemas, qué está faltando, ese sector que está siendo relegado o marginado. Tengo un gran respeto y cariño a la fotografía. Por eso, lo que hago siempre es estar explorando la frontera en la cual la fotografía se diluye con otros medios, y en esa exploración también puede haber un tipo de reflexión sobre el medio mismo.
—¿Te sigues sorprendiendo con lo que aparezca?
—Yo creo que es un 50/50. Por un lado, cada proyecto tiene un tiempo de investiga- ción, de exploración, de procesos. Es como un gran rompecabezas que vas resolviendo poco a poco, en los cuales, tanto la idea, el concepto, el soporte, la técnica e, incluso, el lugar y el montaje deben encajar. Deben alimentarse. Sin embargo, yo no diría que soy un artista pulcro, sino que me encanta esa cuestión aleatoria e impredecible al momento de hacer mis cosas. Muchas veces me embarco en algo sin saber en qué va a terminar, solo por el simple gusto de ir explorando y aprendiendo algo.
—Con respecto al IV Salón Nacional de Fotografía del ICPNA, el concurso que ganaste hace siete años, ¿tu mirada ha cambiado? Tu obra fue muy cuestionada por los “tradiciona- listas” de la fotografía. Ahora, ¿qué sucede?


Calle del Inti. Serie Principios de fotografía.

—En ese momento fue necesario y fue súper halagador de que algo que hiciera generara una discusión en torno a la fotografía. No puedo decir que haya hecho que el medio cambie, pero hice que un sector del medio comience a cuestionarse cosas y que, probable- mente, a un grupo de gente, de otra generación atrás, diga: Oiga, no pasa nada, ¿entiendes? No pasa nada si no haces documental, o sea, no importa. Lo que ha pasado es que cada vez más se ha abierto el medio fotográfico. Se están quitando mucho ese lado conservador y purista sobre los límites de la fotografía, y eso es bueno. No creo que sea gracias a mí. Es gracias a un montón de artistas que cada año abren camino para más opciones o para enriquecer el medio.


Habitación de Elías. Serie Principios de fotografía.

A estas alturas del partido, si los especta- dores descalifican alguna de sus obras, el otro Chambi afirma que sería un triunfo, ya que para ese juicio han tenido que pensar en lo que la fotografía “es o no es”. Piscina, Habitación de Elías y Calle del Inti son las propuestas que Samuel compartió y que generaron muchas más preguntas. Samuel trabajaba como jefe del área de impresión del Centro de la Imagen. Los colegas lo consideran un especialista en impresión y digitalización de negativos: “Cada vez que escaneaba, el escáner fallaba y reinterpretaba la imagen, la transformaba, entonces, si yo tenía una foto de una piscina, a veces el escáner fallaba y en lugar de darme la imagen digitalizada de esta piscina que estaba en una película, pues me daba un padrón verde, un degradé verde”, recuerda.

Lo digital y lo analógico se fusionan, pero ojo: Se parte de lo analógico. De este modo, Samuel guardó las imágenes porque, al verlas, se sintió “confrontado” por las mismas. En espe- cial, lo descuadró no entender con precisión su naturaleza, aunque las siguió considerándolas imágenes fotográficas porque eran resultado de un error de escaneo. Él siempre ha contado que los negativos originales corresponden a tres proyectos diferentes del año 2013: Su registro documental de la comunidad de adventis- tas en Ñaña, una serie de retratos de vecinos, parientes y amigos y el último sobre un espacio asociado a recuerdos de infancia llamado Sol y Campo en Chosica.

—¿Qué le dirías al Samuel Chambi antes que gane ese concurso clave en su carrera?
—Le diría que va a llegar un momento en el cual las cosas estén mejor. Esa es la gran preocupación de alguien que recién egresa y que estudió en cualquier escuela de arte, en la cual terminas y dices: Bueno, y ahora, ¿cómo soy un gran artista reconocido que vive de su obra? ¿Cómo hago para que alguien quiera comprar mi obra? ¿Cómo hago para abrirme un espacio en todo este mundo? Es una gran incertidumbre y es la misma que muchos artistas viven.

Samuel enseña que, para llegar a tener un estilo propio, uno debe ver y practicar mucho con el arte. “No creo que haya una fórmula mágica, creo que el estilo de cada artista se va formando con el carácter innato de ellos”. Y enfatiza sobre la evolución de sus proyectos: Luego de 2017, usó un software de la policía de investigación para pulir identikit, esos retratos hablados, pues tiene una base de datos de centenares de ojos, centenares de narices y bocas; y según la descripción de este software y del operario, van creando un rostro. Entonces, logró obtener el software y le preguntó a un grupo de peruanos: “Si el Perú tuviera un rostro, ¿cómo luciría?” De este modo, tomo la postura de un operario y comienzo a armar rostros con las descripciones que me van dando: El de la elección de género, de color de piel, color de cabello, color de ojos; y al final, terminan siendo 72 retratos armados gracias a este software y a la descripción que dieron estas personas. Ahora, la elección de las 72 personas tiene relación, en porcentajes, con el último censo nacional, según estas estadísticas, yo sabía que, si el total eran 72, yo debía entrevistar, no sé pues, a 5 personas mayores de 60 años que vivieran en la Sierra, porque vi tres elementos: Región (Costa, Sierra y Selva), género (hombre y mujer) y las edades.

— ¿Qué sientes cuando la gente observa tus proyectos o tus exposiciones y no las entiende?
—No me importa. Es ilógico pensar que se puede complacer a todo el mundo. Tú no haces o deberías hacer arte para alguien, sino en principio para ti, creo que primero debes complacerte, darte el gusto de hacer lo que te da la gana.
—Hay mucha autoestima de por medio también…
—Sí, pero más que por autoestima, es porque el primero que debe creer en lo que hace eres tú. Y obviamente, por el otro lado, debes ser autocrítico. Se trata de ser tu propio juez, de ser tu propio promotor, de ser tu propio maestro, de ser tu propio asistente. Tienes que ser todo eso cuando estás en el mundo del arte.
—¿Qué es lo que más temes hoy como artista?
—Sentir que lo que estoy haciendo ya no es algo que me complazca, sino que es algo netamente con la finalidad de darle a alguien. Llevar ese estado cómodo: “Ya bueno, voy a repetir esta misma mierda porque es la que vende”. O sea, llegar a ese nivel de conformismo me da miedo.

***

Samuel es consciente de que generó un quiebre en la historia de su generación para con la fotografía peruana. Después del callejón oscuro, empezaron a salir otro tipo de reverberaciones en el circuito fotográfico, otras propuestas visuales que rompían con lo estéti- co, lo coyuntural, lo realista. Algunos colegas se han visto obligados a repensar y replantear sus posiciones: “Tiene que ver con entender más mi propio medio, explorarlo más, cuestionarme más”, reitera, “al final el arte tiene que ver con resolver, muchas veces, problemas”.

Al costado de la tarima del DJ, un muchacho con el cuerpo pintado de verde y manchas rojas, baila frenéticamente en tanga negra y máscara de fresa. Samuel acaba de ingresar al bar. Contempla los grafitis de las paredes entre flashes y bailes de los freaks, las modelos duendes, los gritos de las recién llegadas, no hay mascarillas, hay una cortina de humo por los cigarros. Disfruta. No puede saltar atrás y reestructurar el origen, pero puede comenzar donde está y añadir el punto final donde se le plazca


Narraciones Fragmentarias. Fotocerámica.


Chiaraje. Serie No ficción (No documental).


Piscina II. Serie No ficción (No documental).

 
Playa II. Serie No ficción (No documental).