Kápar. Las cicatrices de lo simbólico
SOBRE EL FOTOLIBRO DE LIZ TASA Y LA POÉTICA DE LA MEMORIA
LUIS CÁCERES ÁLVAREZ
https://orcid.org/0000-0002-1738-5483
Periodista y docente de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas - UPC.
pcculcac@upc.edu.pe

FOT. Octubre 2021. ISSN: 2709-0507 . V. 4 - Nro. 6. pág. 88 - 97.
Recibido: 15 de agosto de 2021 / Aceptado: 26 de septiembre de 2021
FICHA TÉCNICA:
Título: Kápar
Autor: Liz Tasa
Director de la colección: Rodrigo Villalón
Edición: Rodrigo Villalón y Musuk Nolte
Diseño: Vera Lucía Jiménez
Textos: Alejandra Ballón, Liz Tasa
Editorial: Challa Ediciones y KWY
Año de publicación: 2021
Número de páginas: 86
Dimensiones: 16 x 22 cm

Existe hoy una nueva forma de hacer
fotografía documental en la que priman la libertad crea- tiva, la
perspectiva cercana y la subjetividad del autor. El lenguaje visual se
reinventa a partir del uso de técnicas mixtas que incluyen, por
ejemplo, la experimentación con el archivo y la deconstruc- ción de la
narrativa en la creación de un libro que es, a la vez, documento y
objeto artístico. Kápar (2021), de la fotógrafa peruana Liz Tasa
(Piura, 1988), es un claro ejemplo de ello.
En su reciente publicación, primer
fotoli- bro de su autoría, nos acerca a revisar uno de los episodios
más trágicos para las mujeres del país, las esterilizaciones forzadas
durante el gobierno de Alberto Fujimori. El nombre del libro significa
castración, en quechua. En él, la autora compone una poética visual y
simbólica sobre las consecuencias físicas y psicológi- cas que viven
las mujeres víctimas de dichas esterilizaciones.
Tasa desarrolló las imágenes del
proyecto durante dos viajes a Cusco y Ayacucho en 2018, ambos duraron
un mes. Así, tuvo la oportunidad de hacer un primer registro con las
mujeres de la comunidad de Sicuani, quienes se habían inscri- to
recientemente en el Registro de Víctimas de Esterilizaciones Forzadas
(REVIESFO) y accedían a ser entrevistadas por primera vez. Cuenta que
se reunía con las líderes de cada comunidad quienes convocaban a todas
las señoras en la plaza, les explicaba su interés en el caso y desde
ahí partía con las personas que se sintie- ran con la confianza de ser
retratadas. Llegó a entrevistar a cerca de 40 mujeres en ambas
regiones, la mayoría quechua hablantes, y todas con los mismos males
físicos y emocionales: No pueden trabajar la tierra como antes, en
cierto sentido, han quedado inválidas e incluso algu- nas, postradas en
cama con intensos dolores en el vientre producto de las infecciones de
cuello uterino.
Según narra la autora, ellas sufren
el estig- ma de ser infértiles sin entender aún porqué, sin ser
consultadas, se les esterilizó. “¡Cerca de 300 000 mujeres campesinas
habían sido esterili- zadas sin su consentimiento!”, señala. Por ello,
Kápar está llena de analogías a través de los surcos de la tierra o de
la concepción. Inspirada en la cosmovisión andina, visibiliza el Uku
Pacha o el mundo de abajo, que es el mundo de los muertos, de los no
natos y de todo aquello que se encuentra bajo la superficie. De esta
manera, Tasa opta por el camino de sus heridas; como también, la mirada
de las mujeres en los retratos por el dolor, la tristeza e impotencia.
Bordieu (2003) diría sobre el acto
fotográ- fico que trasciende la producción del soporte y aporta
satisfacciones en cinco campos: La protección contra el paso del
tiempo, la comunicación con los demás, la expresión de sentimientos, la
realización de uno mismo y la distracción o evasión de la realidad. El
fotolibro es considerado un objeto que no solo depo- sita conocimiento,
sino también sensaciones. Los demás sentidos toman prioridad. Así que,
al traducir las fotografías a un libro, ya no son solo las fotografías,
sino se vuelven un objeto nuevo, un conjunto de imágenes armadas de una
manera específica que erige un discurso. Se entiende y se imagina algo
que no está en ninguna de ellas, pero que, en su conjunto, nos
interpela.
Tasa usa fotogramas en la portada y
contraportada. Estos fueron obtenidos sin hacer uso de una cámara
fotográfica, porque a través de la distribución de objetos por encima
de una superficie fotosensible se obtiene una imagen fotográfica. En
este caso particular, el de una pacarina con forma de útero que propone
entender la creación de la vida y lo ancestral, desde un universo más
amplio, origen mítico de los pueblos andinos como portal para la
historia que desarrolla.
Al iniciar, la atención recae sobre
algunas imágenes de archivo, correspon- dientes a los fotogramas de las
grabaciones realizadas durante las intervenciones médicas.
Inmediatamente después, el rostro de una mujer campesina golpea
fuertemente nuestra retina para luego profundizar en las heridas.
Luego, nuevamente la pacarina en colores fríos, para pasar a las aguas
de un río a doble página que impacta porque el rojo sangre predomina
entre las rocas. La herida abierta del recuerdo de una mujer doliente
abre la narrativa visual.
La segunda doble página. En la
esquina inferior puede verse a dos campesinos. La mujer está delante de
un fuego de su tamaño mientras este propaga humo por encima de sus
cabe- zas. Roland Barthes en La cámara lúcida (1990) describe lo que es
el punctum: Una punzada que atraviesa el corazón del receptor al ver
una imagen. Lo que llama la atención de ese momento es el fuego
alrededor de la mujer. El peso visual está en el humo que se pierde con
las rocas del monte y el fuego, sobre todo, detrás de la mujer, como
diciendo que sigue quemándose por dentro. Desde otra perspec- tiva,
Sontag (2014) señala que “en el mundo real, algo está sucediendo y
nadie sabe qué va a suceder. En el mundo de la imagen, ha suce- dido, y
siempre seguirá sucediendo así”.
Los planos detalles son
fundamentales para entender la presión a los que los perso- najes en
cuestión están expuestos. Pero existen otras metáforas visuales: una
mano que agarra una hoz en vertical se transforma en símbolo de
resistencia, venganza, furia. Es como si presenciáramos las escenas de
una película de suspenso de manera rápida, con varios cortes y, luego,
todo se apaga. De pronto, aparecen: cabezas, dedos, manos. Detalles. El
movimiento del agua de una cascada. Miradas dispersas con una leve
difuminación en los rostros. Las mujeres vestidas para una jornada
laboral en el campo como lugar a la deriva. Con esto, Liz Tasa
documenta el abandono, la injusticia, el temor y el abandono.
A mitad del fotolibro, se presenta
un plano general del puesto de salud de Occobamba, que rompe con la
‘aparente’ calma vista hasta el momento durante las actividades; como
también, nos muestra la carta, escrita a puño y letra, de Dionicia
Calderón, pobladora del distrito de Morochucos, al norte de Ayacucho.
El testimonio de su desdicha está
en una hoja de papel cuadriculado. Dice que la llevaron con engaños al
hospital. Las mujeres estaban llorando y gritando, pidiendo auxilio y
ella inten- tó escaparse, pero le inyectaron y despertó en el piso con
dolor en el vientre. Esto contrasta con una carta del Ministerio de
Salud (MINSA), fechada el 6 de agosto de 1997, dirigida a Alberto
Fujimori. Esta informa que en julio el total de AQV (anticoncepción
quirúrgica voluntaria) asciende a la cifra de 12 635, que es
“ligeramente inferior” a la de junio que alcanzó la cifra de 13 485,
disminución que se explica por la semana de Fiestas Patrias en la que
no se realizaron campañas. La correspondencia del MINSA es amplia, por
ejemplo, en abril de ese mismo año precisa que existe un incremento del
79 % respecto a los casos del primer trimestre de 1996 y que están aún
“por debajo” de los promedios mensuales esperados para lograr las metas
previstas para 1997.
El uso del archivo forja una
especie de contextualización en Kápar junto con los planos detalle de
las secuelas físicas y psico- lógicas. Tasa sigue golpeando,
visualmente, con los recortes de periódicos que se dieron en esa época:
“Otra mujer más por ligadura de trompas”, “Mujer queda descerebrada por
sobredosis de anestesia”, “Dio a luz y le ligaron las trompas. Hoy vive
en estado vegetal”. Las diecisiete páginas negras, más que para
diferen- ciar el paso de tiempo, son para que las figuras perpetúen en
nuestra memoria. En ocasiones, una fotografía consume a la otra y así
se genera una pausa que permite asimilar cada imagen.
A lo largo del trabajo, la autora
propone repensar la identidad de estas mujeres con imágenes tanto de
las faenas en el campo, como de la intimidad en el hogar, y así dejar
una huella para combatir las marcas de indiferencia y desesperanza que
las circundan. Se pueden observar los chispazos de dolor, las raíces
del resentimiento y las sombras del silencio en los surcos de la tierra
y las cicatrices de la piel como rayos o impactos de memorias
dolorosas. Parafraseando a Sontag en Ante el dolor de los demás (2003),
estas fotografías pueden vivificar la condena de su propia guerra
interna, “y acaso puedan traer al país, por una temporada, parte de su
realidad a quienes no la han vivido nunca”.
Kápar prioriza la persistencia del
cuerpo como elemento principal de resistencia. Las imágenes de cabezas,
rostros, espaldas y vientres descubiertos generan una sensación densa y
apretujada que transmite una nostalgia perpetua en clave baja. El
pasado y el presente se conectan a través del uso del archivo y de las
interpretaciones visuales que traen a la memoria el viejo estigma de
aquello que se ha perdido.
Somos vulnerables ante los hechos
pertur- badores en forma de imágenes fotográficas como no lo somos ante
los hechos reales. Esa vulnerabilidad es parte de la característica
pasividad de alguien que es espectador por segunda vez, espectador de
acontecimientos ya formados, primero por los participantes y luego por
el productor de imágenes. (Sontag, 2014, p. 164).
La costura visible del lomo
establece un paralelo con las cicatrices de las antiguas sutu- ras y
genera una conexión emocional con aque- llos tajos en el vientre que
impactan y penetran como el corte de un escalpelo. El objeto libro
pone, literalmente, a flor de piel aquel horror y desconcierto que
estas mujeres debieron pasar hace ya cerca de veinte años. Al mismo
tiempo, dignifica la memoria de miles de ellas, en su mayoría
campesinas, que han tenido que ocultar, por largo tiempo, sus historias
de vida.
Kápar es un relato vibrante,
sobrecogedor y melancólico que aparece para colocarse en medio de las
disputas sociales y políticas de memoria en un país al que le cuesta
recordar. Un fotolibro que no permite desviar la mirada de nuestro
pasado y que funciona como adver- tencia para aquellos que creen que
pueden reescribir los capítulos de la historia a su antojo. Un ensayo
contemporáneo que nos recuerda quienes hemos sido y nos cuestiona sobre
quiénes queremos ser.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Barthes, R. (1990). La cámara lúcida: Nota sobre la fotografía. Barcelona, España: Paidós
Bordieu, P. (2003). Un arte medio. Barcelona, España: Gustavo Gili.
Sontag, S. (2003). Ante el dolor de los demás. Buenos Aires, Argentina: Alfaguara.
Sontag, S. (2014). Sobre la fotografía. México D. F.: Debolsillo.









