CALIDAD DE LA ENSEÑANZA
TEACHING QUALITY


Cosette Girón
Código ORCID: 0000-0003-4722-6165
Profesora de Cálculo
UPC. Lima, Perú
Correo  electrónico:  marie.giron@upc.edu.pe

Recibido:10 de agosto de 2019 Aprobado:24desetiembrede2019 Cómocitaresteartículo: Girón,C.(2019).Calidaddelaenseñanza. Review of Global Management, 5(2),8-19.

RESUMEN
Un sistema de gestión de la calidad en la educación se considera uno de los factores principales del desarrollo social de un país. La cultura educativa involucra no solo la calidad en la educación, sino, además, los hábitos que se integran en las familias y la crianza de los niños. Los docentes se consideran como una pieza fundamental del desarrollo educativo. En este proceso es importante contar con ciclos cortos de autoaprendizaje, reforzando, tanto las competencias duras, como las blandas. La norma internacional de calidad en el aprendizaje asegura una adecuada gestión de la calidad en el proceso educativo, en el que la ética representa una característica fundamental.

Palabras clave: Gestión de la calidad, calidad de la educación, ISO 21001.

ABSTRACT
A quality management system on education is considered one of the main factors of social development in a country. Educational culture involves not only ensure quality in education, but also family habits and parenting. Teachers are a key in the educational development process. It is important in this process to have short cycles of self-learning, reinforcing both hard and soft competences. International quality standards in learning ensures an adequate quality management on educational processes, in which ethics represents a fundamental feature.

Keywords: Quality management, educational quality, ISO 20001.

La calidad de la enseñanza no encabeza la lista de preocupación de los peruanos, quienes dan, por ejemplo, una mayor importancia relativa a la inseguridad ciudadana, a los bajos ingresos, al precario sistema de transporte o bien a la corrupción. Sin embargo, la mala educación, así como la mala salud, representa la madre de todos los problemas. Según la encuesta de Pulso Perú, elaborada por la empresa Datum, el 68% de los encuestados considera que los estudiantes que terminan el colegio no están preparados académicamente para estudiar en una universidad y para el 47% la preparación de los egresados universitarios es inadecuada para desempeñarse en un centro de trabajo (Gestión, 2019). No existe una receta mágica para mejorar la calidad de la educación. Sin embargo, hay muchas propuestas y experiencias que demuestran el camino hacia ello. En este sentido, este artículo examina los criterios de aseguramiento de calidad propuestos por la comunidad universitaria de algunos países, en relación con la educación.

CULTURA EDUCATIVA

El aprendizaje no solo se produce en las aulas y en horario escolar. El apren- dizaje es un proceso permanente, que se cultiva en la familia y en el tiempo libre de las personas. (Avolio, 2016). ¿Cuánto tiempo dedican las familias a visitar museos o bibliotecas? ¿Cuán comprometidos están los padres en el proceso continuo de aprendizaje? La educación no solo es tarea del Estado o de las universidades, debe ser entendido como un compromiso y tarea de la sociedad en su conjunto.

Un camino hacia lo anterior se presenta en los Marcos Nacionales de Cualifica- ciones. Estos instrumentos permiten comprender cuáles son las habilidades requeridas por la sociedad, los sectores productivos y de servicios; que, a su vez, son transmitidos a los sectores de educación. Estos instrumentos son elaborados con la participación de los distintos autores involucrados: instituciones de educación superior, universidades, colegios profesionales, organismos de aseguramiento de la calidad de la educación, empresas y demás representantes del sector productivo. Contribuyen a generar condiciones para que jóvenes y adultos cuenten con oportunidades para desarrollar trayectorias formativo-laborales para el mundo laboral. Así, el Marco promueve certificaciones, de acuerdo a cada perfil de egreso, en un sistema de educación articulado, desde la formación técnica a la doctoral, orientando la elaboración de meta perfiles o perfiles profesionales (Ministerio de Educación, 2016).

Por otro lado, es necesario que las bases mínimas para que se produzca el aprendizaje sean cubiertas, tanto por el Estado, como por la familia y las instituciones educativas: la alimentación y la salud del estudiante. Avolio (2016) manifiesta que para que una persona sea capaz de aprender, debe haber satisfecho primero sus necesidades básicas. Los estudiantes con problemas de nutrición y condiciones de vida inadecuadas tienen menores capacidades de aprender. Numerosos estudios de investigación confirman la relación entre la nutrición y el rendimiento académico. Erazo, Amigo, De Andraca y Bustos (1998), por ejemplo, afirman que la relación entre talla baja y bajo rendimiento escolar podría explicarse por una malnutrición prolongada en la niñez que genera cambios neuronales estructurales, alteraciones bioquímicas, fisiológicas y bioeléctricas que afectan el rendimiento académico. En este sentido, la Norma ISO 21001:2018 (sistemas de gestión para organizaciones educativas) menciona que la institución educativa debe asegurar que los requisitos para los productos y servicios educativos estén definidos, implementados y controlados, entre ellos aquellos que resulten de un análisis de necesidades para el aprendizaje que puede incluir: necesidades especiales de nutrición y ritmos bilógicos de aprendizaje (International Organization for Standardization, 2018).

LOS DOCENTES

El docente es pieza fundamental del proceso educativo. “Buena infraestructura, buenos métodos de enseñanza, pero con profesores mediocres, no permite lograr resultados positivos” (Avolio, 2016, p.22). Necesitamos de docentes preparados (no solo en conocimientos, sino también en metodologías de enseñanza), expertos y con excelencia. Ericsson (2007) señala que hay muchísimas evidencias consistentes que demuestra que “los expertos no nacen, sino que siempre se hacen”. La mayoría de estos estudios, analizados por más de un centenar de destacados científicos que estudiaron el desempeño sobre- saliente en varios campos, como la cirugía, el ajedrez, la música, la actuación, la programación de computadoras, el ballet y muchos otros, fueron publicados en el año 2006 en The Cambridge Handbook of Expertise and Expert Perfomance, llegando a la conclusión que las personas sobresalientes han realizado una práctica deliberada constante.

La práctica deliberada a la que hacemos referencia implica dos tipos de aprendizaje: mejorar las destrezas que uno tiene y ampliar el rango de estas destrezas, es decir, reentrenarse. Así, Ericsson (2007) concluye que “sólo cuando usted entienda que la práctica deliberada es el medio más eficaz para alcanzar el fin deseado, podrá comprometerse con la excelencia”. Esto pone en evidencia la importancia de la capacitación docente para lograr la excelencia lectiva. Observamos a docentes con 10 ó 15 años en una institución educativa, sin capacitación “10 años no son realmente 10 años de experiencia, sino un año de experiencia repetido 10 veces” Ghezzi (2016, p.25).

La International Organization for Standardization (2018) establece como obligatorio la continua capacitación docente. ¿Qué hacer para mejorar la calidad docente? Lavado (2018) señala estudios que muestran que aumentar la remu- neración económica de los docentes, con contratos permanentes, no genera un aumento en la productividad ni tampoco hay una mejora en el aprendizaje de los estudiantes: Por tanto, propone incrementar las remuneraciones vinculadas a metas de desempeño, como más y mejores capacitaciones.

Asimismo, Beneitone, González, y Wagenaar (2014) proponen una serie de meta- perfiles del docente para garantizar la calidad de la enseñanza, en términos de un dimensionamiento profesional, laboral, académico y social, tal y como se recoge en la Tabla 1.

EVALUACIÓN FORMATIVA

Ghezzi (2017) cuenta que en 1959 el británico Henry Kremer creó un premio de 50000 libras esterlinas para quien hiciera volar 800 metros un avión únicamente impulsado por la energía del piloto. Durante 17 años, muchos fracasaron en el intento, demoraban meses o años en construir un prototipo que se desplomaba en dos minutos de vuelo, antes de culminar el reto. Paul Mac Cready, un inventor, se dio cuenta que el verdadero problema no era fabricar un avión que cumpliera el reto, sino cómo hacer que lo aprendido en dos minutos de vuelo se plasme rápidamente en nuevos aviones. Para hacer muchas pruebas, necesitaba que el proceso de diseño, construcción y experimentación sea ágil. Diseñó un avión que podía construirse en horas, en lugar de meses o años, con un material muy ligero y lo hacía volar a 3 metros de altura, con la finalidad de minimizar los riesgos del piloto. Así, en un día podía hace varias pruebas, incorporando en cada una lo aprendido en la previa. En seis meses, su Gossamer Condor superó el reto.

Tabla 1
Meta-perfiles del docente

Tabla1

El relato anterior demuestra lo importante de aprender haciendo y lo útil de tener ciclos de aprendizaje y autoaprendizaje cortos, aprender rápido y corregir inmediatamente. Para el campo de la educación, Popham (2013) pro- pone la evaluación formativa como una manera de evaluación en el aula y la define de la siguiente manera: “[L]a evaluación formativa es un proceso planificado en el que tanto los profesores como los alumnos usan la evidencia basada en la evaluación para realizar ajustes en lo que están haciendo”. Uno de los componentes de la evaluación formativa, para los profesores, es ajustar sus actividades educativas en curso basándose en las evidencias de la situación actual de los alumnos. Asimismo, los estudiantes tienen la oportunidad de ajustar sus técnicas de aprendizaje habituales. Popham añade que no es la naturaleza del examen la que se gana la etiqueta de “formativo”, sino el uso que se dará a los resultados de ese examen.

COMPETENCIAS DURAS Y BLANDAS

Las exigencias del cambiante mundo laboral, hace necesarios no solamente desarrollar habilidades o competencias duras, asociadas a la adquisición de conocimientos, sino también habilidades blandas. Muñoz y Sobero (2006) declaran que el Proyecto Tuning América Latina contempla las siguientes cuatro líneas de acción: i) la definición de competencias genéricas y específicas; ii) la elaboración de enfoques de enseñanza y aprendizaje; iii) el establecimiento de créditos académicos; y iv) preocupación por la calidad de los programas. De acuerdo a Beleitone, et al. (2007), el Proyecto Tuning para América Latina considera 27 competencias genéricas para los estudiantes, que se pueden agrupar en 4 grandes factores:i) los procesos de aprendizaje; ii) los valores sociales; iii) el contexto tecnológico; e iv) internacional y habilidades interpersonales, para lograr la integridad de un estudiante.

La Tabla 2 presenta el listado de las competencias genéricas acordadas por el Proyecto Tunning, para América Latina.

Tabla 2
Competencias genéricas del Proyecto Tunning para América Latina

Tabla2

Respecto a las competencias blandas, Yamada (2016, p.29) menciona que “[p]ara lograr una adecuada inserción al trabajo y una vida plena, ya no basta acumular habilidades cognitivas durante el proceso educativo. El consenso académico indica que igualmente importante es desarrollar un conjunto de habilidades socioemocionales – llamadas también competencias blandas-, que tienen que ver con aspectos como la perseverancia, la determinación, el auto control, la necesidad de logro, la apertura a nuevas experiencias, la extroversión y empatía”.

Así, Yamada (2016) muestra, que el Perú, junto con Colombia, son los países latinoamericanos con la mayor tasa de decaimiento en indicadores como la persistencia y motivación.

En 2015, en un trabajo conjunto, el Banco Mundial, el Grupo de Análisis para el Desarrollo, la Universidad de Oxford y el Laboratorio de Innovación Costo Efectiva para la Política Educativa del Ministerio de Educación del Perú, en 800 escuelas públicas, implementó el programa de investigación “Expande tu mente”, con el objetivo de recoger evidencia científica que demuestre que las competencias socioemocionales de los estudiantes son un elemento fundamental para los procesos de aprendizaje. Los resultados mostraron, sobre la base de 55000 estudiantes, que después de aplicar el proyecto, hubo una mejora en el desempeño académico de las áreas de matemática y comprensión lectora. (El Comercio, 2017).

EL ASEGURAMIENTO DEL APRENDIZAJE

¿Los estudiantes están aprendiendo lo que esperamos que aprendan? La International Organization for Standardization (2018), refiere a este aspecto como la validación del proceso; las instituciones educativas tienen que garantizar la validación del proceso de enseñanza. Estas deben de estar en la capacidad de realizar mediciones para garantizar el progreso académico de los estudiantes– como dijo Lord Kelvin: “Lo que no se puede medir, no se puede mejorar” (Anders, Prietula & Cokely, p.4). Asimismo, estas instituciones tienen que estar en la capacidad de identificar los riesgos que puedan afectar la conformidad del servicio. Las necesidades y las expectativas de los estudiantes y otros beneficiarios deben ser entendidos y reunidos sistemáticamente, monitoreando su satisfacción.

Así, Miranda (2007), en “el enfoque para la autorregulación y mejora” manifiesta que busca estudiar los planes y desarrollos, donde los sistemas de control sean esencialmente internos y participativos. Este tiene por objetivo evaluar el ajuste a los propósitos declarados, apoyándose en la evaluación externa y el seguimiento de la mejora. Su propósito es consolidar los procedimientos que posibiliten la certificación de calidad formativa (expansión, diversifica- ción y eficacia).

En tal sentido, el Ministerio de Educación de Chile (2015) propone que “el funcionamiento del Sistema de Educación Superior debe ser de conocimiento público; las instituciones de educación superior y los organismos que lo componen proporcionarán información que permita conocer el desarrollo de sus fines y la administración de sus recursos, y harán rendición pública de cuentas”.

ÉTICA

Dando por descontado la valoración implícita de todos los aspectos que invo- lucran la integridad del sistema educacional, en esta sección solo me remitiré a un punto: la evaluación como un aspecto ético. La evaluación no es solo un procedimiento técnico o mecánico que conduce a una calificación numérica, que no es en sí mismo un indicador objetivo, sino que involucra, por el contrario, procesos subjetivos, propios del aprendizaje. Los evaluadores, entre docentes e instituciones educativas, tienen el deber de diseñar evaluaciones con las características técnicas básicas: pertinencia, confiabilidad y validez (Cedetec, 2007). Por el contrario, no tienen el derecho de practicar evaluaciones “tecnicistas”, obsesionadas con mediciones estandarizadas, poco sensibles a los procesos del aprendizaje que ayuden a que los estudiantes crezcan y lleguen a sus máximas posibilidades. “Si un docente solo se preocupa de la dimensión técnica del aprendizaje, o del progreso intelectual, o del éxito acadé- mico del aprendiz, estará olvidando los principios básicos de la relación humana y de un ejercicio profesional responsable” (Santos, 2003).

En conclusión, se reconoce la complejidad y dificultad de modificar las prácticas educativas del docente, de las instituciones y de la sociedad para mejorar la calidad educacional, pero esta labor es imprescindible y es responsabilidad de todos. Mejorar la calidad educativa hará que nuestra sociedad progrese, sea más crítica y menos manipulable.

REFERENCIAS

Anders, K., Prietula, M. & Cokely, E. (agosto, 2007). The Making ofan Expert. Harvard Business Review. Recuperado dehttps://hbr.org/2007/07/the-making-of-an- expert

Avolio, B. (4 de julio de 2016). Los pilares de la educación. Diario Gestión, p. 22. Beleitone, P.,

Esquetine, C., González, J., Martyn, M., Siufi, G., & Wagenaar, R. (2007).Reflexiones y perspectivas de la educación superior en América Latina. Informe final, Proyecto Tuning. América Latina, 2004-2007.

Centro de Desarrollo, Experimentación y Transferencia de Tecnología EducativaCedetec.(2007).Compendio de métodos de evaluación y aprendizajes. Universidadde Santiago de Chile.

Erazo, M., Amigo, H., De Andraca, I. y Bustos, P. (1998). Déficit de crecimiento y rendimientoescolar.Revista Chilena de Pediatría.Recuperado de https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?pid=S0370-41061998000300002 &script=sci_arttext

Ericsson, K., Prietula, M. y Cokely, E. (agosto, 2007). La formación de un experto. Harvard Business Review, 85(8), 122-130.

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Ghezzi,P.(6 de noviembrede2016).Un chip para mover un elefante. Diario El Comercio, p. 25.

Ghezzi,P. (12defebrerode2017).Las políticas públicas y el avión de MacCready. Diario Gestión, p. 23.

International Organization for Standardization.(2018).ISO21001:2018 Educational organizations – Management systems for educational organizations.

Lavado, P. (19 de marzo de 2018). Seguridad, productividad y talento en el sector público. Diario Gestión, p. 21.

Ministerio de educación.(2016).Marco Nacional de Cualificaciones para la Educación Superior. Chile.

Miranda, C. (2007). Educación superior, mecanismos de aseguramiento de la calidad y formación docente: un debate pendiente en Chile. Estudios pedagógicos. Recuperado de http://mingaonline.uach.cl/pdf/ estped/v33n1/art06.pdf Muñoz, A., Sobero, V. (2006). Proyecto Tuning en Chile: análisis de procesos de internacionalización de la educación superior. Research Gate. Recuperado de https://www.researchgate.net/publication/28119540_Proyecto_Tuning_en_Chile_analisis_de_procesos_de_internacionalizacion de_la_educacion_superior

Popham, J. (2013). Evaluación transformativa. Madrid, España: Narcea.

Santos, M. (2003). Dime cómo evalúas y te diré que tipo de profesional y de persona eres. Revista Enfoques Educacionales, 5(1), 69-80.

Yamada, G. (13 de noviembre de 2016). No se trata solo de habilidades cognitivas. Diario El Comercio, p. 29.